Antonio Machado Núñez | Machado. Revista de estudios sobre una saga familiar.

Antonio Machado Núñez: Biografía publicada el 21 de febrero de 1886 en “Las Dominicales Del Libre Pensamiento”

Posted By on agosto 21, 2010

Antonio Machado y Núñez

ANTONIO MACHADO y NÚÑEZ

El Domingo 21 de febrero de 1886, en el número 166 de “Las Dominicales Del Libre Pensamiento”, semanario madrileño dirigido por Ramón Chíes y Fernando Lozano publicó una biografía de Antonio Machado Núñez,  que reproducimos:

Biografías científicas

D. Antonio Machado Núñez

I

 

La vida de crápula o de vagancia engendra jóvenes viejos; la vida de trabajo y de actividad conserva al hombre joven hasta los últimos instantes de su vida, aún cuando esta sea larga. Se pierde con el tiempo el vigor juvenil del cuerpo; al fin y al cabo la máquina animal, como toda máquina más o menos tosca, pierde con el uso la energía de su funcionalismo; pero la educación científica, hija de cerebros fuertes y perfectos, la convicción que arraiga la esperiencia, son cada vez mayores, y no es raro encontrar en hombres cargados de años entereza y energía juveniles, empleadas en defensa de las ideas grandes y generosas.

No, no está formada la extrema izquierda científica por imberbes recién salidos de las aulas, que siempre por el camino del idealismo llegan, con generosidad suma, más allá de las realidades del presente; hombres sesudos, que han pasado la vida estudiando, que poseen la experiencia de los años unida a las enseñanzas de la historia, han ido caminando poco a poco, pero siempre adelante, y al fin de su vida se les encuentra defendiendo los más radicales problemas científicos.

Ejemplos de estos se encuentran en todas las naciones, en España, bien puede citarse como un viejo joven en ideas al ilustre profesor de la Universidad de Madrid D. Antonio Machado y Núñez.

Raya en los 70 años; su organización robusta, avezada al trabajo activo, va cediendo aunque lentamente a las inclemencias del tiempo; su voz apagada y balbuciente de ordinario, se torna enérgica y poderosa cuando brota de los labios para defender los problemas que están encarnados en el siglo presente y las soluciones del porvenir que comienzan a percibirse como resplandor primer de un sol que ha de aparecer sobre el horizonte de la humanidad.

El libre pensamiento, el unitarismo en la ciencia, los problemas darwinianos encuentran en él, entusiasta defensor; todavía recordamos con gusto los que asistimos al banquete del año pasado en honor de Giordano Bruno, la voz sonora y levantada de Machado, que presidía, defendiendo contra los restos sobrenaturalistas las conquistas positivas, contra los dogmas la libertad amplia.

En su vida ha prestado servicios numerosos a la causa del progreso, desde la cátedra, desde el libro, desde la prensa, desde los puestos políticos de importancia que ha desempeñado.

 

II

 

D. Antonio Machado nació en Andalucía; bien se conoce que en su cerebro han ejercido influencia los ardorosos rayos del sol andaluz y los refulgentes destellos de las ideas libres.

Es doctor en Medicina y en Ciencias Naturales.

Como médico, desempeñó cargos de importancia y pertenece a numerosas Academias científicas. Ejerció su profesión en Guatemala, allá por el año 1840, obteniendo en la Universidad de aquella población americana el título de doctor, que antes había recibido en España.

Su inclinación hacia el estudio de las Ciencias Naturales le llevó a Paris, donde escuchó las sabias lecciones de eminentes profesores. Conserva, como recuerdo de aquella época, dos certificados de aptitud, uno expedido por el ilustre Becquerel, otro expedido por el no menos ilustre Orfila.

Preocupado con los estudios filosóficos, a los que rinde culto especial, buscó en las ciencias esperimentales el fundamento de la filosofía racional, y se dedicó al estudio de la Geología, fundando en la Sociedad Económica de Sevilla, en el año 1843, la primera cátedra española de tan importante ciencia.

Cuarenta años se ha dejado oír su voz elocuente en las aulas de Sevilla, y durante tan largo tiempo ha contribuido como pocos a despertar en la juventud andaluza, que ha escuchado sus lecciones, las ideas de libertad y de progreso. En la actualidad, es catedrático de Malacología y Actinología en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid.

Le debe la Ciencia pacientes estudios de detalle, entre los cuales mencionaré los siguientes: Catálogo de los mamíferos, aves, reptiles y peces de Andalucía; Descripción de algunas cavernas de Andalucía; Apuntes para una memoria geognóstico agrícola de la provincia de Huelva; Huesos y objetos prehistóricos de las cavernas de Gibraltar; De los terremotos en general y del que tuvo lugar en Sevilla en 1858; Memoria sobre un aerolito caido en Sevilla en 1863.m, etc.

Publicó sus lecciones de Química médica, explicadas el año 1845 en la escuela de Medicina de Cádiz, y tradujo varias obras de Medicina y de Historia Natural. Sus discursos inaugurales de la Universidad de Sevilla y distintas asociaciones, son muchos y notables. Sus artículos en revistas científicas numerosos.

A la aparición en el mundo de la inmortal obra de Darwin El origen de las especies, Machado, convencido de la veracidad que encerraban las deducciones del ilustre inglés, levantó en España la bandera darwiniana, comenzando activa y valiente campaña en pró de la nueva doctrina, que venía a romper los moldes estrechos en que se movían las ciencias naturales y a dar golpe mortal al sobrenaturalismo, que llenaba se sombras las páginas de la biología.

Tildado por todos de hereje, casi despreciado por sus mismos compañeros, muchos hoy evolucionistas, él solo supo inculcar la verdad a los alumnos que le escuchaban y en el folleto, y en el libro, y en la cátedra, y en la prensa, estendió las ideas naturalistas, tan encarnadas hoy en el espíritu de la sociedad humana. Esta propaganda en aquella época de tinieblas todavía, cuando no era lícito contradecir, con la claridad que hoy contradecimos, lo que habían arraigado instituciones poderosas, es seguramente el título más glorioso para nosotros, de los que pueda mostrar al mundo D. Antonio Machado.

 

III

 

Como político militó en el partido progresista. Por su carácter, por su talante, por la autoridad que la daban tantos años de catedrático, de decano y de rector en la Universidad, era en Sevilla uno de los hombres más populares. Cuando estalló la gloriosa Revolución de Septiembre, fue elegido por 14.000 votos para la Junta revolucionaria de la ciudad andaluza.

En marzo de 1870 fue nombrado gobernador de Sevilla. ¡Bien recuerdan los sevillanos la época en que les rigió Machado!

La entereza de su carácter se puso de manifiesto en aquella época agitadísima de ambiciones, que dieron por resultado el asesinato del insigne caudillo de los Castillejos, del ilustre Prim.

Sevilla, estancia del duque de Montpensier, era un contiguo peligro que supo evitar con su valor nuestro biografiado, comprometiendo hasta su vida para calmar en mas de una ocasión las iras populares. Su campaña en contra del duque y en pro de Amadeo de Saboya, quitó al primero muchas simpatías.

Amigo íntimo de Rivero, como de todos los personajes de aquella época, tuvo el triste honor de depositar en la capilla de la Universidad sevillana los restos del insigne político.

Hoy vive Machado algún tanto alejado de la política; sin  embargo, sus inclinaciones le llevan a trabajar siempre por las ideas liberales y progresivas.

A pesar de sus años, ha admitido un puesto en la comisión que ha de visitar las obras del canal de Panamá; todavía sueña con prestar servicios a la ciencia.

Hombres como D. Antonio Machado y Núñez bien merecen nuestra consideración y nuestro respeto.

 

Polemófilo

 

(Publicada el Domingo 21 de Febrero de 1886, en  “Las Dominicales Del Libre Pensamiento).

Desde las primeras  semanas de 1883, año de su primer número, Las Dominicales del Libre Pensamiento lleva a un número creciente de lectores el reconfortante mensaje de que es posible batallar contra todo lo que se opone al progreso de España, ya sea el fanatismo, los egoísmos, la hipocresía o el escepticismo. Entre los textos que publica aparecen muchos firmados por Ramón Chíes Gómez (Eduardo de Riofranco), Fernando Lozano Montes (Demófilo), José Francos RodríguezOdón de BuenRosario de Acuña y Villanueva o de Antonio García Vao.

Sin que tenga mayor trascendencia resulta curioso que Fernando Lozano Montes firmara sus textos con el nombre de Demófilo, el mismo que utilizó Antonio Machado y Álvarez, hijo del biografiado y padre de los poetas Manuel y Antonio Machado, en muchos de sus trabajos.

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