A propósito de unos documentos autobiográficos inéditos de Antonio Machado | Machado. Revista de estudios sobre una saga familiar.

Autobiografía de Antonio Machado. Baeza 1913.

Posted By on agosto 30, 2010

El 1º de noviembre de 1912 Antonio Machado tomó posesión de la cátedra de francés del Instituto de Baeza. Había llegado unos días antes a la población jienense. Apenas habían transcurrido tres meses desde la muerte de  Leonor, el primer día de aquel todavía cercano mes de agosto. Se instaló en el Hotel Comercio durante unos días, tras los que alquila un piso, en el entresuelo de la calle Prado de la Cárcel, esquina a la de Gaspar Becerra, en el que viviría durante siete años. A finales de noviembre llegó su madre, Ana Ruiz, para hacerle compañía. Las navidades las pasan en Madrid, regresando a la ciudad andaluza en enero. 1913.

El director del Instituto es Leopoldo Urquía, cuya familia había tenido una buena amistad con la de Machado en la Sevilla de 1880. Se recordaban afinidades krausistas. Después de treinta años se reanudan viejos recuerdos y amistades. La hija de Urquía, Francisca, es alumna de Machado en aquella aula que hoy se conserva tal y como fue en aquellos años.

Antonio Machado escribe sus primeras impresiones de Baeza, por cierto no alagueñas, y las remite a su buen amigo José María Palacio, que las cita en artículo publicado el 5 de diciembre de 1912 en “El porvenir Castellano” de Soria. Luego, a finales de enero de 1913, le envía el poema inédito “Un loco”.

Escribe buscando dar forma poética a su dolor y desesperación por la pérdida de Leonor. En su lírica se percibe el concepto del amor como “recuerdo”. Tal vez esté creando a Guiomar, modelándola como un apócrifo que nos explique el concepto de amor, para él siempre vinculado a Leonor.

Inicia, en enero de 1913, un cuaderno de cubiertas color rojo, en la que escribe “Los complementarios / 1912. /  A. Machado / Apuntes./ Composiciones inéditas.”.

Sigue escribiendo y publicando en Soria en “El Porvenir Castellano”. En marzo “Del pasado efímero”. En mayo “El Dios Ibero”.

Envía y publica artículos en revistas y periódicos, y mantiene correspondencia con Juan Ramón Jiménez, Unamuno y Ortega y Gasset.

De todos estos datos, y  otros más que así hacen pensar, se puede concluir que a mediados de mayo de 1913  Antonio Machado recibe, en Baeza, una tarjeta de Juan Ramón Jiménez en la que éste le pide, en nombre de Azorín, unas notas autobiográficas y una fotografía, destinadas a una antología que el último proyectaba.

Pocos días debió tardar Antonio Machado en contestar a su buen amigo Juan Ramón. En su carta escribe “Ahí van las notas que me pides”. La carta no esta fechada, pero creemos, como hemos ya indicado, debe ser de la segunda quincena de mayo. Juan Ramón la izo llegar a Azorín. Probablemente algunos días después, tampoco están fechadas, Antonio Machado envió a Azorín cuatro medias cuartillas manuscritas con las notas autobiográficas solicitadas, en una redacción más amplia, no sabemos si directamente o a través de Juan Ramón.

El caso es que estos manuscritos autobiográficos estuvieron, desde entonces, en poder de Azorín y éste no llegó a publicarlos nunca. Sin embargo, el 22 de agosto de 1966 Azorín envió un sobre en el que se leía: “Querido Dr. Vega Díaz. Acepte usted estos papeles. 22 de agosto 1966.- Abrazos. Azorín”. En el sobre estaba la carta enviada por Antonio Machado a Juan Ramón Jiménez y las cuatro medias cuartillas citadas.

Francisco Vega Díaz, médico y amigo de Azorín, esperó a que éste muriera, el 2 de marzo de 1967, para publicar en “Papeles de Son Armadans”, nº CLX – CLXI – CLXII, Julio-agosto-septiembre de 1969, la carta y las cuartillas inéditas durante 56 años de la autobiografía que  Antonio Machado escribió en 1913 en Baeza; los manuscritos los incluyó en un trabajo que tituló “A propósito de unos documentos autobiográficos inéditos de Antonio Machado”.

A continuación las reproducimos.

Carta a Juan Ramón Jiménez.

Querido Juan Ramón:

Acabo de recibir tu tarjeta y me apresuro a contestarla. Esa Antología que Azorín proyecta será muy interesante.

Ahí van las notas que me pides.

Biog.  Nací el año a875, en Sevilla, parroquia de San Juan de la Palma donde fuí bautizado, calle de las Dueñas, Palacio de las Dueñas. Éste es un detalle de alguna importancia. La arquitectura interna de la casa en que nací, sus patios y  azoteas han dejado honda huella en mi espíritu. En min próximo libro dedico una sección a recuerdos de la primera infancia. Desde los 8 a los 31 años he vivido en Madrid con excepción de los alos 99 y 902 que los pasé en París. Me eduqué en la Institución Libre de Enseñanza. Pasé por el Instituto y la Universidad, pero de estos últimos centros no tengo huella alguna, como no sea min aversión a todo lo académico. En 1906 obtuve plaza de profesor de Lengua Francesa y elegí Soria donde he residido hasta 1912 con excepción del año 10 que lo pasé en París. En 1909 me casé (en Soria en la Iglesia de Santa María la Mayor) y perdí a mi mujer en 1912. Me trasladé a Baeza donde resido actualmente. Publiqué un libro de versos “Soledades” en 1903, refundido más tarde en 1907 “Soledades, Galerías, otros poemas” con aumento de muchas composiciones y otro libro “Campos de Castilla” en 1912. Los versos que van insertos en los primeros libros están en su gran mayoría escritos en época muy anterior a su publicación. Tengo bastantes composiciones desperdigadas por revistas y periódicos y no coleccionadas. Preparo tres libros que pueden responder a los títulos siguientes: “Hombres de España”, “Apuntes de paisaje”, “Canciones y proverbios”.

Creo que estos datos serán suficientes para la nota que Azorín ponga a mi trabajo en esa Antología.  Si hiciera falta más dímelo que te enviaré lo que me pidas. No puedo mandarte retrato mía, porque el último ejemplar iconográfico de mi persona obra en poder tuyo. Como aquí no hay fotógrafo me es imposible complacerte desde esta Salamanca andaluza respecto a su último extremo. Puedes si quieres darle el retrato que tienes y  yo, a mi vuelta a Madrid (para el 20 de junio), te daría otro.

La composición que te envié sobre el libro de Azorín ha sido completamente remaniée. He suprimido en ella algunas notas de mal gusto, trozos más declamados que sentidos, y cuando se publique – en mi próximo libro “Hombres de España” – no la conoceré yo mismo. Yo mismo me pregunto algunas veces ¿quién escribe muchas cosas que salen de mi pluma? Me declaro irresponsable de las tres cuartas partes de todo cuanto he hecho y de cuanto haga en lo sucesivo. En fin, la reflexión siempre añade algo cuando suprime, aunque otra cosa se piense. De esa composición quedará no más un título de admiración, no absolutamente incomprensiva, a una obra hermosa. Esto era lo que se trataba de hacer. Puedes anular ese documento. Este Azorín hace una labor muy noble, muy fecunda, muy serena y no es cosa de importunarle con notas estridentes. Si tuviéramos unos cuantos hombres de su calidad todo optimismo podría justificarse.

Yo aquí trabajo bastante. Tres libros tengo casi terminados. Veremos cuando salen. Mi cabeza, sin embargo, no anda muy fuerte. He sufrido mucho y los sufrimientos no sólo atacan al corazón, como se dice, sino también y sobre todo al cerebro.

Ahora me dedico a leer obras de Metafísica. Ésta ha sido siempre mi pasión y mi vocación aunque por desdicha mía no he logrado salir del limbo de la sensualidad. De todos modos, la poesía como profesión es cosa desagradable.

Me dicen que hay una nueva juventud de empuje. Si esto fuera cierto ya tendríamos una misión agradable que cumplir: proteger el avance de esas guerrillas disparando con bala rasa sobre la negra barbarie española. Mi optimismo no es más que momentáneo y siempre me cuesta grandes sonrojos para mi viejo capote. Yo lo que veo en todas partes es un avance simulado y una reacción efectiva, Creo que la mentalidad española es femenina y no es posible cambiar el sexo espiritual de la raza. Cuando las señoras de la doctrina dicen que aquí todos somos católicos, lo que, en el fondo, quieren decir es que aquí todos somos señoras. Y tienen razón. Virilidad espiritual, amor de lo verdadero, deseo de penetrar en lo esencial, desdeño de lo aparatoso,  huero y amerengado, valor para esgrimir el arma que corta por el mango, – la verdad  - todo esto no es lo nuestro. Se guerrea contra las ideas, no por ellas ni a causa de ellas. Nuestra religión es el tabou de nuestros indígenas. Se pelearán izquierdas y derechas, las cabezas que no se atreven a pensar, acabarán por embestirse. La cuestión central y de conciencia no se planteará nunca. Todo es femenino. España es hembra. El argumento de los pantalones carece de valor en un país donde todo negocio de alguna trascendencia lo rematan las mujeres a escobazos. Ésta es la realidad española.

En fin, escríbeme algo. Envíame los versos que te pedía. Dedícame diez minutos siquiera y recibe el entrañable afecto de

Antonio

Medias cuartillas

Biografía

Nací en Sevilla el año de 1875 en el Palacio de la Dueñas. Anoto este detalle no por lo que tenga de señorial (el tal palacio estaba en aquella sazón alquilado a varias familias modestas) sino por la huella que en mi espíritu ha dejado la interior arquitectura de ese viejo caserón. En mi próximo libro hablo de él, sin más datos que mis recuerdos infantiles.

Desde los ocho a los treinta y dos años he vivido en Madrid con excepción del año 1899 y del 1902 que los pasé en París. Me eduqué en la Institución Libre de Enseñanza y conservo gran amor a mis maestros: Giner de los Rios, el imponderable, Cossío, Caso, Sela, Sama (ya muerto), Rubio, Costa (D. Joaquín – a quien no volví a ver desde mis nueve años -). Pasé por el Instituto y la Universidad, pero de estos centros no conservo más huella que una gran aversión a todo lo académico. He asistido durante veinte años, casi diariamente a la Biblioteca Nacional. En 1906 hice oposiciones a cátedras de francés y obtuve la de Soria donde he residido hasta agosto de 1912, con excepción del año 10 que estuve en París, pensionado para estudiar filología francesa. Estudié en el Colegio de Francia dos cursos (Bedier y Meillet). En 1909 me casé en Soria (Iglesia de Santa María la Mayor) y enviudé en 1912. En 1º de noviembre del mismo año fuí trasladado a Baeza donde actualmente resido. No tengo vocación de maestro y mucho menos de catedrático. Procuro, no obstante, cumplir con mi deber. Mis lecturas han sido especialmente de filosofía y de literatura, pero he tenido afición a todas las ciencias. Creo conocer algo de literatura española. Tengo una gran aversión a todo lo francés, con excepción de algunos deformadores del ideal francés, según Brunnetiére. Recibí alguna influencia de los simbolistas franceses, pero ya hace tiempo que reacciono contra ella.

Tengo un gran amor a España y una idea de España completamente negativa. Todo lo español me encanta y me indigna al mismo tiempo. Mi vida está hecha más de resignación que de rebeldía; pero de cuando en cuando siento impulsos batalladores que coinciden con optimismos momentáneos de los cuales me arrepiento y sonrojo a poco indefectiblemente. Soy más autoinspectivo que observador y comprendo la injusticia de señalar en el vecino lo que noto en mí mismo. Mi pensamiento está generalmente ocupado por lo que llama Kant conflictos de las ideas trascendentales y busco en la poesía un alivio a esta ingrata faena. En el fondo soy creyente en una realidad espiritual opuesta al mundo sensible. Siento una gran aversión a todo lo que escribo, después de escrito y mi mayor tortura es corregir mis composiciones en pruebas de imprenta. Esto explica que todos mis libros estén plagados de erratas.

Mi gran pasión son lo viajes. Creo conocer algo algunas regiones de la Alta Castilla, Aragón y Andalucía. No soy muy sociable, pero conservo afecto a las personas. He hecho vida desordenada en mi juventud y he sido algo bebedor, sin llegar al alcoholismo. Hace cuatro años que rompí radicalmente con todo vicio. No he sido nunca mujeriego y me repugna toda pornografía. Tuve adoración a mi mujer y no quiero volver a casarme. Creo que la mujer española alcanza una virtud insuperable y que la decadencia de España depende del predominio de la mujer y bsu enorme superioridad sobre el varón. Me repugna la política donde veo el encanallamiento del campo por el influyo de la ciudad. Detesto al clero mundano que me parece otra degradación campesina. En general me agrada más lo popular que lo aristocrático social y más el campo que la ciudad.

El problema nacional me parece irresoluble por falta de virilidad espiritual; pero creo que se debe luchar por el porvenir y crear una fe que no tenemos. Creo más útil la verdad que condena el presente, que la prudencia que salva lo actual a costa siempre de lo venidero. La fe en la vida y el dogma de la utilidad me parecen peligrosos y absurdos. Estimo oprtuno combatir a la Iglesia católica y proclamar el derecho del pueblo a la conciencia y estoy convencido de que España morirá por asfixia espiritual si no rompe ese lazo de hierro. Para ello no hay más obstáculos que la hipocresía y la timidez. Ésta no es una cuestión de cultura – se puede ser muy culto y respetar lo ficticio y lo inmoral – sino de conciencia. La conciencia es anterior al alfabeto y al pan. Admiro a Costa, pero mi maestro es Unamuno.

He publicado un tomito de versos en 1903 refundido con nuevas composiciones en 1907 “Soledades, Galerías, y otros poemas” y otro volumen “Campos de Castilla” en 1912. Tengo casi terminados tres volúmenes “Hombres de España”, “Apuntes de paisaje”, “Cantares y proverbios” que irán saliendo sucesivamente.

Se han ocupado de mis versos con elogio muy superior a mi mérito Unamuno, Azorín, Juan Ramón Jiménez, Ortega y Gasset, Marquina, Acebal, González Blanco, Carner, Baquero, Candamo en periódicos y revistas y Rubén Darío en su libro ” El Canto Errante”.


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