Gamoneda en recuerdo a Antonio Machado y Campos de Castilla | Machado. Revista de estudios sobre una saga familiar.

Gamoneda en recuerdo a Antonio Machado y Campos de Castilla

Posted By on mayo 26, 2012

 

Publicado el 26/05/2012 por aureliusmartin
Texto y montaje, Aurelio Martín; imagen, Pablo Martín.

Dicen que en la casa que habitó Antonio Machado, entre 1919 y 1932, durante su estancia como profesor de instituto en Segovia, se conserva todo, hasta el aire que se respiraba, el mismo ambiente grabado con las letras del nombre de Guiomar.
Al premio Cervantes Antonio Gamoneda recorrer las viejas estancias de la antigua pensión de la que saldría ligero de equipaje el autor de Campos de Castilla le ha producido hoy un “cierto sobrecogimiento”, aunque confiesa que no cree en las sombras pretenaturales, ni siquiera en las de Antonio Machado.
Sin embargo, antes de recitar poemas revestidos de la música del acordeonista Cuco Pérez en ese recinto tan humilde como sagrado para las literatura, presidido por un busto que realizó el escultor Mariano Barral, Gamoneda reflexionaba: “pero es un lugar de su vida y hay una atención de España entera sobre él”.
Así que estar de manera activa recitando, en su modesto grado, le ha sobrecogido, “un poco, no tanto como para perder la tranquilidad, pero un poco”, subrayaba el poeta ovetense, que vive en León desde los tres años.
Gamoneda y Pérez han iniciado en este templo machadiano unos diálogos entre premios de poesía y grandes instrumentistas, organizado por el Ayuntamiento, Acción Cultural Española (AC/E) y la Dirección General de Política e Industrias Culturales y del Libro, coincidiendo con el centenario de Campos de Castilla.
Hasta una docena de músicos y poetas, como Marifé Santiago, Teresa Sebastián, Olvido García Valdés, Juan Carlos Mestre y Rafael Cadenas con Mª José Cordero, Suso Saiz, Josefa Alonso Rodríguez, Amancio Prada y Jorge Robaina.
No en vano, Gamoneda dice que sabe “con perfecta claridad” que la poesía en su origen es música, al menos por ser palabra generada rítmicamente.
¿Y sus versos con las notas del acordeón?: “Se da la opinión muy generalizada entre autores y pensadores que, en cierto modo, todas las artes comparten un componente poético, por tanto es un diálogo fraternal entre Cuco Pérez y mío, la música es una compañía, pero no va a ser un fondo”.
“Yo no hago presentaciones”, ha dicho Gamoneda al público, “ustedes conocen el carácter conmemorativo de esta reunión que debe estar presidida por el respeto a la memoria de don Antonio”.
A continuación ha comenzado a recitar poemas del “Jardín de los Cinco Sauces” -”al hombre cuyo oficio y vigilancia es la vida”-, aunque si se le pide un verso, lo resume en la línea y media con que termina el libro que dedicó a su nieta Cecilia.
“Eres como una flor ante el abismo/eres la última flor”. El poema preferido de Antonio Gamoneda, si es que tiene que haber alguno, recitado en un entorno tan poético como las paredes en las que vivió Antonio Machado.

Voy a dejar descansar la poesía para continuar con mis memorias

El poeta Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), Premio Cervantes, ha afirmado hoy en Segovia que va a dejar descansar a la poesía, para centrarse en escribir el segundo tomo de sus memorias, una vez que ha entregado a la editorial sus dos últimos libros.
Gamoneda ha reconocido que ha estado siete años en los que apenas ha podido hacer nada, “porque fueron malgastados en viajes por el mundo entero, de lo que ahora me arrepiento, aunque ya resulta inútil”.
Con residencia en León, desde los tres años, el poeta confiesa que ahora se ha puesto al trabajo “con la dedicación e intensidad de la que soy capaz y, en el último año y medio, he terminado dos libros, que he entregado a las editoriales, la pasada semana”.
este poeta, que ha inaugurado un ciclo de poesía y música en la antigua casa en la que residió en Segovia Antonio Machado, ha aclarado que va a “dejar descansar a la poesía ahora, para dedicarme a escribir el segundo tomo de mis memorias”.
Todo ello con la pena, según reconoce, de que “siete años improductivos a mi edad es un caso de mala suerte, o de mala cabeza, en definitiva, de no saber decir que no”.

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